miércoles, 8 de agosto de 2018

Sergio Fajardo: Acabar la polarización es el gran reto de Ivan Duque(Caracol Radio)

Sergio Fajardo: Acabar la polarización es el gran reto de Ivan Duque(Caracol Radio) 

La palabra clave en este contexto es polarización. En este contexto, la palabra polarización alude a la dispersión y oposición a las ideologías que, de turno, se encargan de la administración de la máxima autoridad pública: la presidencia. Lo que pretende este candidato es acabar, de manera sutil y sin violencia, con la oposición; no obstante, hay una pregunta que salta a la vista a la que, ineludiblemente, nos aboca al siguiente interrogante: ¿se hace viable una homogeneidad en el panorama político e ideológico en el país? ¿Funcionaría que, en un país, todos pensaran de la misma manera? Basta con que lo miremos desde el ámbito interpersonal para percatarnos que, evidentemente, eso se ve escasamente: a pesar de que hemos de convivir con nuestros semejantes, siempre advertimos que nuestros pensamientos difieren el uno del otro, pero siempre procuramos agruparnos y reunirnos con aquellos que tienen una afinidad con nuestra concepción, con nuestra manera de ver la realidad que todos compartimos. Asimismo, proponer a un presidente el objetivo de acabar con la polarización resulta un poco ambicioso porque atenta contra la tolerancia, que es el respeto que les debemos a los demás por su manera de pensar y de concebir la realidad. Es como si se quisiera condicionar y exigir al otro a que piense, actúe y tenga las mismas expectativas que nosotros, lo cual resulta, a todas luces, un intento soterrado de autoritarismo por la vía política. 
A ese respecto, la pluralidad, la democracia, la descentralización y la participación están amparadas desde el título primero, artículo primero, de nuestra Constitución política colombiana. Lo que nos importa aquí es la cuestión de la pluralidad; por esa razón, tenemos que advertir la homogeneidad política e ideológica no funciona en ninguna parte del globo terráqueo: los países que se hallan bajo esta premisa se encuentran abocados a las dictaduras y a los regímenes autoritarios que pretender absolutizar el poder. Estas maneras de gobernar se encuentran obsoletas, y un ejemplo preclaro de todo esto es el hecho de que el pueblo francés, en 1789, se haya rebelado contra el Antiguo Régimen, que era la monarquía absoluta de Luis XVI de Francia. Sin embargo, no basta con remontarnos a algo acaecido en el siglo XVIII; hay que mirar las situaciones contemporáneas que están más cerca de nosotros: estos panoramas evidencian que los intentos y los estados dictatoriales tienen, como medio de conservación, la represión y otras formas de ir contra lo que se oponga o difiera con la ideología dominante en el gobierno. 
Unificar al país no significa pretender que todos pensemos igual en el ámbito de la política o en otro que venga al caso, sino todo lo contrario: ejercer y vivir la tolerancia en medio de la diferencia. En ese sentido, la historia de Colombia (desde que es tal, por supuesto) nos ofrece muchas pruebas y acontecimientos que nos refieren que siempre se recurre a la violencia como un método de imposición ideológica: el primer acontecimiento que se puede mencionar, a este respecto,  es la guerra entre federalistas y centralistas, dirigidos por Camilo Torres y Antonio Nariño respectivamente. Mirando esa absurda pugna, podemos darnos cuenta de que lo que necesitaba nuestro país en ese momento era el esfuerzo mancomunado de estos dirigentes para quebrar el yugo español en una época conocida como la Patria boba. Este título es concedido a un período en que nuestros desacuerdos personales  primaron sobre el bien común de nuestra patria, y lo mismo se vio reflejado en la pugna acontecida en los siglos XVIII y XIX entre liberales y consevadores. Es lastimoso que solo para el fútbol seamos capaces de decir: UNIDOS POR UN PAÍS cuando ni siquiera podemos respetar a nuestro semejante si lleva la camisa de otro equipo futbolístico. Colombia es el único país en toda la faz de la tierra en que se presenta este problema de la intolerancia, en el que la vida de las personas es puesta a merced de una afición mal llevada por muchos. Esto solamente es uno de tantos puntos a los que sí debería prestarle atención nuestro nuevo presidente: el procurar que la tolerancia sea el verdadero motivo de unión de todos los colombianos, no el pretender que todos pensemos igual solo porque él esté con la sartén por el mango en este momento.      

jueves, 24 de mayo de 2018

La hermenéutica y el constructivismo


LA HERMENÉUTICA Y EL CONSTRUCTIVISMO

La cuestión que nos ocupa en este apartado es la siguiente: ¿Qué relación existe entre la hermenéutica y el constructivismo? Y, de aquí, surge otra pregunta: ¿Cuál es el elemento vinculante entre algo teórico y algo práctico? En ese sentido, y para responder estos interrogantes hay que traer a colación otra pregunta: ¿Qué es la hermenéutica?
En la mitología griega existía un personaje llamado Hermes, que era el mensajero de los dioses olímpicos. Este ser se encargaba de transmitir los mensajes y la voluntad de los dioses a los hombres y a otros seres con alguna relevancia en las narraciones míticas (Circe, Calipso, entre otras). Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en el paisaje de la odisea en el que los dioses decretan el regreso de Odiseo a su patria, Ítaca, después de la guerra de Troya y se lo hacen saber a Calipso, que lo retuvo, a pesar de la voluntad del mismo, en su isla durante siete años (Odisea, canto I, 10- 100; VII, 240-300) también existe una figura de similar papel en la Ilíada, llamada Iris. En las obras homéricas como la Ilíada y la odisea hay, al parecer, una confusión entre una y otra entidad por la función que, en ambos casos, desempeñan estas entidades divinas. En todo caso, este mensajero (Hermes, o Mercurio y, en menor atribución, Iris) tenía en sus pies algo como alas, las cuales le permitían cumplir su encargo con toda prontitud.  
Volviendo al quid de este tema, es pertinente que nos remitamos a la etimología de esta palabra; dos palabras son las que componente este vocablo. Hermes y Techné las cuales se traducen, en su acepción primigenia, como el arte de Hermes, la técnica del que interpreta, intermedia, comunica, el que da a conocer.
El acto de interpretar y de buscar sentido y comprensión a la experiencia está presente, implícita y explícitamente, desde los registros históricos más remotos de la humanidad, particularmente en las culturas antiguas donde se observan las primeras manifestaciones de administración social del sentido, ya sea de los mitos, los oráculos o los textos sagrados (Mayos Solsona, 1991).  Sin embargo, en una línea más sistemática y consistente como disciplina intelectiva, según Ricoeur (2008), al referirse al origen de la hermenéutica, ya en Aristóteles el término Hermeneias (Ερμνειας), empleado en su Órganon  atañe no solo a algunas modalidades particulares de contenidos (e.g. miticos, esotéricos), sino a todo discurso significante, e incluso más, ya que en sí mismo:

El discurso significante es hermeneia, es decir, ‘interpreta’ la realidad, en la medida en que dice ‘algo de algo’; hay una hermeneia porque la enunciación es una captura de lo real por medio de expresiones significantes, y no un extracto de supuestas impresiones provenientes de las cosas mismas (Ricoeur, 2008, p. 10).

Al principio de su existencia, la hermenéutica era auxiliar, sobre todo, a la hora de la interpretación de los textos sagrados como solía mencionarlo san Agustín en su libro Las confesiones y también en su tratado De doctrina cristiana con respecto de la interpretación netamente escriturística. No obstante, ya sabemos que la hermenéutica tiene diversos campos de estudio. La hermenéutica bíblica o, como se conoce en el ambiente judeo-cristiano, exegesis hermenéutica sacra. La hermenéutica aplicada al derecho se conoce como hermenéutica juris y la hermenéutica, con respecto a la filología, es conocida como hermenéutica profana.

En Gadamer y Ricoeur, esta ciencia comienza a ser entendida como la teoría (o práctica teórica) que se encarga de interrogantes tales como: ¿Cómo es posible explicar y entender textos históricos? ¿Qué debemos hacer para comprender lo que el otro dice? ¿Cómo será posible comprender el mundo de ese otro si nunca hemos estado ahí? ¿Qué debemos hacer para no interrumpir al otro? ¿Qué debemos hacer para evitar que en ese dialogo estemos escuchando siempre el eco de nuestra propia voz?   

Gadamer, por su parte, incorpora la connotación positiva en la distancia histórica entre el texto y el lector actual, pues para este el significado profundo de un texto va más allá de lo momentáneo y contingente, ya que un texto no dependería solamente del momento del autor histórico y su auditorio, sino que también la situación del lector actual seria constitutiva del mensaje, ya que comprender no sería nunca re-producir, pues siempre implicaría un proceso productivo (o constructivo), pues a través de la distancia histórica el sentido verdadero de un texto podría llegar a surgir, de tal modo que comprender un texto seria descubrir la pregunta que el texto quiere responder, la cuestión que el texto problematiza directa o indirectamente (Cf. Gadamer, 1993).
Ricoeur añade a la actitud existencial de Gadamer ante el texto, el uso de los resultados de la lingüística y la semiótica, logrando desarrollar un modelo hermenéutico muy interesante e integrador, que parte de la misma premisa de apropiación que Gadamer, planteando que el texto escapa al horizonte finito vivido por su propio autor, de tal modo que lo que el texto significa para el lector actual importa más que aquello que el autor quería decir consciente y deliberadamente cuando lo escribió. Es por ello que para Ricoeur el análisis del texto debe pasar por una actividad que el describe como “un arco hermenéutico” que va desde la comprensión ingenua inicial (existencial), pasando por la “explicación” (exegesis), para
Llegar al saber comprensivo (re-lectura) (Cf. Ricoeur, 2002).

Habiendo dado todos estos presupuestos, es necesario detenernos un poco y tomar la otra relevante cuestión que nos ocupa en este momento. ¿Qué es el constructivismo? En palabras sencillas, consiste en la aplicación práctica de los asuntos teóricos contando con los medios necesarios para llevarlos a cabo. La otra pregunta es, y ya la resolveremos inmediatamente,  ¿Qué relación existe entre algo teórico como la hermenéutica y algo practico como el constructivismo? Pues bien. El constructivismo, al menos en este caso, se podría encargar de poner en práctica (o, mejor, aplicar) los interrogantes planteados en renglones más arriba para dar una respuesta, más o menos atinada, a la búsqueda de la intencionalidad que tienen los autores a los que recurramos en el momento de redactar sus obras. Otra pregunta sería: ¿es viable la relación entre la hermenéutica- constructivismo y la hermenéutica existencial, propuesta por muchos filósofos contemporáneos? Sabiendo que la filosofía es un conocimiento que debe ser llevado a la práctica, la respuesta seria un sí pero, en ese caso, nos encontraríamos ante el siguiente dilema: si la hermenéutica fuese llevada a otro ámbito, como el de la existencia, estaríamos de parte de este presupuesto posmoderno. ¡Tal cosa seria cierta si excluyéramos la finalidad primigenia de la ciencia de la interpretación, que se da en ámbito textual! entonces, ¿Qué es lo que propone el constructivismo a la hermenéutica? A mi parecer, el constructivismo no pretende hacer de la hermenéutica algo propia de la posmodernidad sino que busca que esta ciencia tenga una perspectiva más práctica y eso se ve, implícitamente, en ciencias como la astronomía para conocer su historia y explícitamente, en la exégesis bíblica donde se tiene que interpretar el texto para una vivencia correcta del mensaje recibido; en la hermenéutica juris, para una correcta interpretación de las leyes; en hermenéutica profana para tener unos adecuados presupuestos filológicos.
De acuerdo a lo anterior, parece que las relaciones entre hermenéutica y constructivismo parecen haber empezado apenas y que hay mucha tela por cortar en todo este asunto que, por demás, no deja de ser interesante para muchos de nosotros y habrá que ver  cuánto se avanza en ese sentido.

lunes, 21 de mayo de 2018

El concepto del hombre en el pensamiento oriental

¿QUÉ ES EL HOMBRE?

Para muchas culturas a lo largo y ancho del mundo, uno de los interrogantes más recurrentes ha sido, desde siempre, sobre el lugar y el papel del hombre en el mundo, sobre su misma esencia y también de sus límites en cuanto que es un ser consciente de su propia mortalidad. Hablar del hombre (es decir, del ser humano) es uno de los temas que tienen en común todas las culturas humanas: todas tienen, cada una a su manera, una antropología que los identifica y distingue de las demás culturas y que la hace particular y única. Los griegos, encabezados por Platón e influenciados por los tracios, decían que el hombre era, esencialmente, un “alma encerrada dentro de un cuerpo mortal, sometido a pasiones y deseos que van en contra del alma” dándole, así, un sentido trascendental a la existencia humana. Sin embargo, el concepto filosófico del hombre no termina ahí. San Agustín, siguiendo las líneas platónicas, también dirá que el hombre es, esencialmente, alma.   Aristóteles, en cambio decía que el hombre es un animal político, que crece y convive junto con los demás hombres, los cuales son semejantes. Este pensador también creía que el hombre es un ser ético, pues aducía en los primeros renglones de la ética a Nicómaco “que toda acción y libre elección parecen tender a algún bien; por esto se ha manifestado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden (EN 1,1). Por otra parte, Aristóteles difería con su predecesor y maestro filosófico en su opinión sobre el hombre: el hombre es un compuesto de alma y cuerpo, y este será el concepto definitivo del hombre que ha llegado hasta nuestros días. Sería oportuno, por demás, mencionar que filósofos modernos como Descartes también hablaron del hombre como cuerpo y alma.
No obstante, aquí está latente un interrogante ¿a qué se refiere la filosofía cuando habla del hombre como un ser que ocupa un espacio en el mundo? ¿Se refiere, exclusivamente, a los individuos del sexo masculino? Afirmar tal cosa seria un mero reduccionismo filosófico, pues la antropología (y también la filosofía) alude al ser humano en general, es decir, al hombre y a la mujer. Ahora bien, aparece otra incógnita no menos importante en este asunto ¿Cuál es concepto del hombre (ser humano) en oriente? ¿Qué papel desempeña el ser humano en estas culturas?

¿CUÁL ES EL CONCEPTO DEL HOMBRE EN LA FILOSOFÍA NO OCCIDENTAL?
En este apartado merecen especial mención la cultura egipcia, la cultura árabe y la cultura hindú.


CULTURA EGIPCIA

La población egipcia es muy mezclada. Al parecer, llegaron unos grupos camitas a través de Libia, semitas procedentes de Asia y nubios procedentes de Nubia y Sudán. Con el tiempo se creó un tipo bastante homogéneo que constituyó al pueblo egipcio. El egipcio tenía cráneo redondeado o ligeramente alargado, rostro un tanto oval, ojos negros y brillantes y cabello negro; era más bien alto, esbelto y musculoso. Las mujeres eran esbeltas, se preocupaban mucho por su apariencia y sabían utilizar todo tipo de perfumes, cosméticos y ungüentos. Un aspecto de la cultura y la religión del antiguo Egipto era la firme creencia en la vida de ultratumba. La muerte no era más que la transición a un nuevo modo de vivir. Se creía que la personalidad estaba formada por cuatro elementos, dos materiales-el cuerpo y la sombra- y dos espirituales -el ka y el ba.


CULTURA ÁRABE

El concepto del hombre en la cultura árabe está íntimamente influenciado por la filosofía aristotélica, gracias a que en medio oriente se tradujeron al árabe todas las obras de este filósofos para su posterior transmisión al occidente, lo cual se logró porque santo Tomás de Aquino estudió y cristianizó la filosofía del estagirita. ¿Qué pensaba Aristóteles del ser humano? Que era un compuesto formado por cuerpo y alma. El hombre, para él, también era un ser ético y un animal político, idea siempre contrapuesta al pensamiento platónico.     


CULTURA HINDÚ

La variedad y riqueza de la experiencia humana, capaz de experimentar los dolores más abyectos y las afinidades más sublimes, sitúa al hombre en una posición privilegiada en todo este entramado. Dentro de esas capacidades para la acción, la tradición budista establece una jerarquía de los seres en función de su sensibilidad, que sirve de teodolito para clasificar las complejidades de lo vivo. Larvas que sólo gustan, gusanos que únicamente palpan, peces que oyen pero no huelen, espíritus que sólo ven lo invisible, seres capaces de reflexionar el universo…  Cuanto mayor es el número de sentidos disponibles, más capaces son los seres de conocer la naturaleza del mundo. Cuando, en el hombre, esta sensibilidad se refina, entonces se hace posible el tránsito a ámbitos más allá de la forma. Paradójicamente, la sublimación de la sensibilidad es el puente para la superación de lo sensible.


Como se puede ver en este escrito, el concepto del hombre tiene muchas semejanzas ya sea entre países de una misma región o entre las diversas regiones de todo el planeta. La cuestión que todas las culturas del mundo tienen en común es que el ser humano es, a diferencia de los otros seres, un ente trascendente y con un alma inmortal y espiritual. Preguntarle a la humanidad sobre el hombre es encontrar diversas opiniones que confluyen en los diversos puntos que se han mencionado arriba. El ser humano, a lo largo de su devenir histórico, siempre se ocupado en tener una autoconsciencia de sí mismo y del lugar que tiene en el cosmos. En ese sentido, los descubrimientos que se van haciendo con el paso del tiempo hacen que el hombre vaya descubriendo su lugar a medida que avanza en estudio del cosmos: el hombre ya no se cree un ser especial pues ha descubierto que los procesos de la vida que se han dado el planeta también se pueden dar y, de hecho, se dan en regiones descubiertas (cercanas o lejanas) del cosmos que apenas están descubriendo. Si relacionáramos al ser humano y el cosmos, surge una pregunta: ¿Por qué debería importarme la astronomía? ¿Cuál es la relación entre el hombre y la astronomía? Los astrónomos dicen que el hombre, al estudiar el universo, puede descubrir que pertenece a algo más grande que él; la astronomía nos dice que el hombre pertenece al universo y que no se puede desvincular del mismo, y eso nos lanza o, mejor dicho, coloca frente a nosotros interrogantes como: ¿de donde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el sentido de nuestra existencia como especie y como individuos? Para poder responder estas preguntas, basta con mirar un poco la realidad de nuestro tiempo: por una parte, buscamos y tratamos de fomentar la paz pero, al mismo tiempo, nos encontramos con rumores y actitudes que ponen en peligro la paz y los buenos intentos para que el ser humano sea cada vez mejor persona y no sea un lobo para el propio hombre.      

lunes, 30 de abril de 2018

Hermenéutica e interpretación


¿CÓMO LA HERMENÉUTICA ANALÓGICA PUEDE EVITAR LAS FALLAS TANTO DEL UNIVOCISMO COMO DEL EQUIVOCISMO EN LA INTERPRETACIÓN?

El presente ensayo, sobre hermenéutica y analogía,  pretende demostrar la viabilidad de los múltiples puntos de vistas a la hora de interpretar un texto. El autor piensa que es necesario tener en cuenta la intencionalidad del autor para hacer una correcta interpretación del texto. Aquí surgen preguntas como: ¿Quién escribió el texto? ¿A quién va dirigido? ¿Por qué lo escribió? ¿Cuándo lo escribió? En ese orden de ideas, hay que decir algo muy importante: en un mundo mediatizado por las tecnologías es necesario intentar recordar estos interrogantes a la hora de interpretar un texto, ya sea sagrado o profano. Estas preguntas, y el arte de interpretar un texto cualquiera, son los principios elementales para la lectura crítica; es como si la hermenéutica y la lectura crítica fueran de la mano. De hecho, tanto una como otra están relacionadas entre sí. No se puede hablar de lectura crítica sin interpretar un texto ni se puede interpretar un texto sin la indispensable herramienta de la lectura crítica.
Así como en el ámbito moral es muy importante la intencionalidad de los actos de los sujetos morales, la intencionalidad al momento de escribir, por parte del autor,  es muy importante. Para la lectura crítica y, por ende, la interpretación es necesario tener en cuenta el momento en que se escribió el texto. Cuando tenemos en cuenta este factor, descubrimos que el autor nos comenta cómo eran las cosas en su tiempo y en su cultura. Por ejemplo, si consideramos el escrito aristotélico De caelo podemos saber cómo era el concepto que el hombre de aquella época tenia del universo y por qué se creían aquellas determinadas cosas en la antigüedad y nos permite entender, de mejor manera nuestro concepto actual sobre un tema en especial como el universo, en este caso particular. En la antigüedad creíamos que la tierra era el centro del universo, que el sol y los planetas giraban en todo de ella, que no podría haber planetas en torno a otras estrellas y ni siquiera nos preguntábamos si podría haber vida en otros mundos; a día de hoy, sabemos  que la tierra no es centro del universo, que es la tierra la que gira alrededor del sol, que hay planetas orbitando otras ellas (en astronomía, los conocemos como exoplanetas), que existen muchísimas otras galaxias a diferencia de la nuestra y, ahora mismo, nos preguntamos cómo sería la vida (en caso de que exista, claro está) en otros planetas o es si ella es tal y como la conocemos en la tierra.
Este mismo ejemplo de interpretación y lectura crítica podríamos aplicarlo a textos de muy diversa índole pues, aun dependiendo de cada particularidad, se presentan los mismos elementos. En cuanto más se sepa del autor, así mejorará la calidad de la interpretación de sus obras.
Enfocándonos más en la interpretación textual en sí misma, es preciso tener en cuenta el criterio de verdad o de validez interpretativa para poder determinar el nivel de validez de una interpretación dada. Es decir, cuánto puedo acercarme a la verdadera intencionalidad del autor cuya obra trato de interpretar o allegarme. Con respecto a que cualquier interpretación es válida, tengo mis reservas porque no es posible que alguna persona escriba algo solo porque quiso hacerlo; todo autor refleja en su obra una intencionalidad determinada y sería una injusticia textual creer lo contrario. Para poner otro ejemplo, recuerdo la ética a Nicómaco.  Esta obra, como su título lo dice explícitamente, se dirigía a Nicómaco, que era hijo del filósofo y le enseñaba lo que era la virtud y cómo podía aplicarla en su vida diaria. La intencionalidad del autor, aquí, se deja ver con toda claridad: Aristóteles escribió este libro para que su hijo supiera cómo ser virtuoso y la mejor y más correcta manera de conseguirlo. Y lo podemos aplicar a nosotros mismos. Además, un texto tan específico como ese no da pie para ninguna duda en cuanto a intencionalidad de parte del autor se refiere. A pesar de que puede haber una claridad a este respecto y como en las palabras en una conversación diaria, las obras escritas también tienen una tendencia a la tergiversación de la intencionalidad con que es redactada cada palabra de un escrito cualquiera, pero esto se debe a una aproximación marcadamente subjetivista con respecto a la obra seleccionada para su posterior interpretación. Es reduccionista considerar las cosas exclusivamente desde el punto de vista del sujeto cognoscente (el intérprete de una obra) sin tener en cuenta el objeto del cual se hace la interpretación (el autor, su obra y la intencionalidad con que escribe); es como si no se quisiera captar verdaderamente lo que el autor quiere decirle al sujeto interprete y solo se enfocara en sí mismo, como no debería ser…
Algunas personas afirman que, para poder aprehender e interpretar correctamente  un texto en concreto, hay que leer el documento más de una vez. Según ellos, esto sería conveniente para que podamos captar la magnitud del pensamiento del autor que estemos consultando en un momento determinado.  
Como lo decía más arriba, la intención con que se escriben muchas cosas en una sociedad tan mediática como la nuestra tiene mucho que ver en cuanto a credibilidad se refiere: el flujo de información, verídica o falsa, es más rápido que antes de la existencia del internet. Ahora tenemos mayor acceso a cualquier tipo de información que en otrora, y por esto se hace más imperiosa la interpretación la objetividad con toda la información a la que podamos recurrir.
Entonces, ¿tienen que estar contrapuestas, necesariamente, interpretación textual y lectura crítica? Para poder responder a esta pregunta como es debido, es necesario recordar qué es lectura crítica. Cuando hablamos de lectura crítica hablamos de un tipo de lectura que tiene en cuenta muchos factores que también usa la interpretación textual o hermenéutica pues, para una y para otra, se necesita saber quién era el autor, cuando escribió su obra, cuál era su intencionalidad y por qué escribió eso. ¿Por qué se puede caer en esa contraposición? Sencillamente porque en la hermenéutica o interpretación textual solo necesitamos entender qué era lo que quería decir el autor; mientras que en la lectura crítica, además de tener en cuenta lo que nos dice el autor, es necesario considerar nuestra postura con respecto a lo que se nos presenta o al objeto de nuestro conocimiento. Ahí es cuando entra en acción el subjetivismo adecuadamente: se trata de ejercer una posición, ya sea de asentimiento u oposición, argumentada y claramente con respecto a un tema en particular.  He aquí la clara diferenciación entre una y otra cosa, aunque tengan mucha relación cuando se trata de afrontar un texto determinado.  

viernes, 16 de marzo de 2018

J. Grodin. ¿Qué es la Hermenéutica?


¿QUÉ ES LA HERMENÉUTICA?

En el presente escrito intentaremos dilucidar que es la hermenéutica y los diversos conceptos que, a lo largo de la historia, le son atribuidos por los diversos pensadores que caracterizaron cada época histórica en particular. Además, es importante que contrapongamos estas opiniones para advertir la situación de la hermenéutica a lo largo de la historia que, al igual que otras disciplinas filosóficas, se ha visto influenciada también por las ideologías que surgieron en cada momento.

En este sentido, la pregunta que, necesariamente, surge como asunto principal es: ¿Qué se entendía originalmente como hermenéutica? Y también ¿Cómo ha cambiado este concepto a lo largo de los siglos hasta nuestros días? Para empezar, hay que decir que la misma hermenéutica es objeto de interpretación pues, para unos, significa una cosa y para otros, otra como lo veremos a continuación:

Ø  En el sentido clásico del término, la hermenéutica designaba en otro tiempo el arte de interpretar los textos. Esto se ha visto en ciencias como la teología, la hermenéutica del derecho, y la filología.
Ø  Para Dilthey, la hermenéutica sigue teniendo el mismo significado, pero añade algo más: esta ciencia puede servir como fundamento metodológico para todas las ciencias del espíritu.  La hermenéutica se convierte, entonces, en una reflexión metodológica sobre la pretensión de verdad y el estatuto científico de las ciencias del espíritu.
Ø  La tercera concepción de la hermenéutica adopta la forma de una filosofía de la interpretación. Su idea fundamental es que la comprensión y la interpretación no son únicamente métodos que es posible encontrar en las ciencias del espíritu, sino procesos fundamentales que hallamos en el corazón de la vida misma. Sin embargo, Heidegger piensa que la hermenéutica, en principio, no tiene nada que ver con los textos sino con la existencia misma, henchida ya ella misma de interpretaciones, pero que aquella puede iluminar. La hermenéutica, entonces, se encuentra al servicio de una filosofía de la existencia, llamada a despertarse a sí misma. Se pasa así de “una hermenéutica de los textos” a una “hermenéutica de la existencia”.        



Como se mencionaba anteriormente, la hermenéutica ha cambiado de acepción para los diversos pensadores a lo largo de la historia, pero vale preguntarse: ¿es posible pasar de una hermenéutica textual a una hermenéutica existencial?


Antiguamente, la ciencia hermenéutica era, simple y exclusivamente el hecho y el arte de interpretar textos sagrados, como lo propuso san Agustín en su obra De doctrina christiana y también como lo mencionó en su libro las Confesiones, especialmente en los capítulos alusivos al hecho de la creación. Esta ciencia de la interpretación tomó el nombre de Hermenéutica en el siglo XVII gracias al teólogo de Estrasburgo Johann Conrad Dannhauer.  
Sin embargo, hay que mencionar que una de las características sobresalientes del medioevo era que todo giraba en torno a la idea de Dios, la naturaleza religiosa del hombre, pero en armonía completa con la razón. De modo que la fe y la razón estaban armonizadas; de hecho, se dice que en ese periodo de la historia existió una armonía que no se ha visto en otro periodo dentro de  ella. Este hecho anterior nos evidencia la conexión existente entre la antigüedad y el medioevo: lo que en la primera se sabía, en la segunda se empezaba a analizar e interpretar para dar una visión más completa de la realidad en la que el hombre de aquel tiempo vivía.

Cuando llegó el Renacimiento, también hizo su aparición el antropocentrismo. Era una época en que el hombre se redescubría a sí mismo, empezaba a tener otro concepto de si más amplio que solamente ser criatura de Dios y también empezó la pugna entre la fe y la razón.   El hombre empezó a ocuparse de sí mismo y ciencias como la hermenéutica, que eran solamente aplicadas a los textos sagrados, empezaron a tener un objeto de estudio más amplio y universal sobre todo a partir del siglo XIX. Gracias a las continuas aportaciones de Schleiermacher, la hermenéutica dejó de ser una ciencia auxiliar para convertirse en una ciencia con método propio. Viendo todos estos antecedentes, podríamos creer que la hermenéutica estaba atrapada en un reduccionismo porque solamente se aplicaba en la interpretación de los textos sagrados, como se sigue haciendo ahora. Volviendo a la universalización de la hermenéutica, se puede decir que ha ganado más terreno en este tiempo que antes; la lectura crítica es una herramienta muy preciada para la hermenéutica, pues nos proporciona elementos importantes para una correcta interpretación del texto que nos encontramos.

Llegados a este punto, emerge una pregunta ineludible: ¿estuvo bien que el hombre y la hermenéutica comenzaran a tener una visión más universal de la realidad? Yo pienso que si porque ciencias como la hermenéutica tienen ámbitos más amplios a los que puede llegar. Es más, podría pensar que el hombre, sobre todo a partir de la edad moderna, ha podido volver la mirada sobre sí mismo cuando el tema predominante de la edad media era la idea de Dios. Sin embargo, no estoy excluyendo esa idea de la mente de los hombres sino que quiero incluir el resto de la realidad; el hecho de que consideremos la idea de Dios no significa que debamos fijarnos exclusivamente en él, pues el hombre es un ser que se encuentra en el mundo  y que, por demás, hace también parte del mismo: basta con despertar todos los días y ver que el sol nace y también que se pone en el ocaso cuando llega la noche. La realidad, y el mundo que lo compone, nos rodean innegablemente.

Todo esto se encuentra presentado organizadamente, pero también hay que tener en cuenta la incidencia de la filosofía contemporánea teniendo como representante principal el posmodernismo o posmodernidad. ¿Qué es esto de la posmodernidad? Para empezar,  tenemos que señalar que posmodernidad es un periodo que está viviendo la filosofía en estos últimos tiempos. Se caracteriza por un cuestionamiento de todas nuestras posiciones a nivel artístico, filosófico e histórico que propugna por la deconstrucción de todo lo que se ha ido construyendo a lo largo de la historia y, como no podía ser de otra manera, también la hermenéutica ha sido alcanzada por esta nueva ideología. ¿En que afecta esto a la hermenéutica? No podemos pasar por alto que Heidegger pensaba que la hermenéutica no tiene nada que ver con lo que sabemos hace parte esencial de esta ciencia: los textos, que son el objeto y campo de trabajo de ella. Pero eso no es todo. Nietzsche ya había dicho: “no existen hechos, sino solo interpretaciones”.  Esta parece ser la frase que anima todo el trabajo de esta ideología contemporánea como lo es la posmodernidad. Claramente se ve que esto atenta contra la razón de la misma hermenéutica textual para convertirse, de esta manera, en una hermenéutica de la existencia. Esto quiere decir que no hay verdades absolutas y que todo es relativo de acuerdo a la óptica desde la que se mire la realidad. Aquí vemos que el relativismo de los profetas de la sospecha ha tocado también a la hermenéutica porque nos vemos abocados a cuestionar nuestros valores y principios de nuestra relación con el mundo y con nuestros semejantes. Sin embargo, la posmodernidad no es un efecto o consecuencia de nuestra realidad sino un reflejo de la época en que nos ha tocado vivir: nos encontramos en unos tiempos marcados por corrupción política y problemáticas sociales que nos aquejan e interpelan como seres humanos. Seria de locos intentar negar la crisis en que nos encontramos, pero tampoco es cuerdo que tengamos un sentimiento de derrotismo creyendo que esta situación es irreversible, pero esta cuestión es algo que pertenece a otros escritos.

La hermenéutica, como acabamos de ver, se ha visto alcanzada por la ideología característica de nuestros días por parte de los existencialistas que, olvidando los textos, quieren hacer una implicación directa entre la existencia y la hermenéutica pasando por alto la esencia de esta ciencia: el texto escrito. Por lo tanto, digo que una hermenéutica existencialista no es viable porque el texto es algo intrínseco y esencial para la hermenéutica.
  

martes, 6 de marzo de 2018

La hermenéutica y la astronomía


La hermenéutica y la astronomía 


En primer lugar, hay que tener claro qué significa hermenéutica.  Sabemos, por trabajos anteriores, que la hermenéutica tiene su origen en la Grecia Antigua. Etimológicamente hablando, viene de Hermes, el mensajero de los dioses olímpicos porque este dios era el encargado de dar a los hombres los mensajes que provenían de los dioses. En la actualidad, de manera mucho más clara, nos vemos abocados a cuestiones que tienden a ser interpretables. Un ejemplo claro de ello puede ser  la época electoral en un país, un descubrimiento astronómico importante como un planeta potencialmente habitable o el hallazgo de planetas en otras galaxias del universo, entre otros.
           
Detrás de todas estas noticias, se encuentra el significado que tienen todas estas cosas. En ese sentido, cabría preguntarse: ¿Qué significa haber descubierto un planeta habitable en nuestra propia galaxia? O ¿Qué significa que hayamos descubierto planetas extra -galácticos[1]?
Cada vez que los astrónomos encuentran algo como un planeta alrededor de otra estrella, fenómenos como los agujeros negros, estrellas de neutrones y cosas parecidas nuestro conocimiento del universo mejora y, en cierta medida, verifica o confirma lo que ya sabíamos con respecto a un tema astronómico en particular. Por ejemplo, hace más o menos 100 años, Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales  y ahora, en tiempos recientes nuestros telescopios en todo el planeta han podido detectarlas y también observar los fenómenos que las causan: el choque de estrellas de neutrones y los agujeros negros. Con respecto a la verificación de nuestro conocimiento del universo, se contrapone la cantidad de estrellas enanas rojas (las más abundantes del universo)  y los problemas que una estrella como esta, si es inestable y peligrosa para la vida, puede causar. Con respecto a eso, siempre existen los extremistas o las personas que hablan muy precipitadamente, olvidando un principio científico vital: el análisis y la observación. Hay muchos que se aventuran a decir que por haber encontrado un planeta en la zona habitable de su estrella vamos a encontrar vida alienígena ya sea simple o compleja: nada más alejado de la verdad. No es queramos negarlo sino más bien intentar ser objetivos con la noticia y con los resultado que de ella, puedan derivar, las implicaciones que una u otra respuesta puedan ofrecer a todas las personas interesadas en ese asunto. Es como si hubiese una predisposición hacia la realidad de encontrar extraterrestres. De encontrarlos algún día, nuestra concepción del universo daría un giro astronómico. Además, muchos de nosotros consideramos (incluso yo, dicho sea de paso) que el universo es tan grande como para que seamos nosotros los únicos que lo habitemos. De hecho, las similitudes que hemos  encontrado en otros sistemas solares, con respecto al nuestro, nos hacen pensar que la vida debería ser algo habitual y común en el universo. Una de las razones por las cuales el ser humano se ha creído un ser especial en su existencia en el universo es precisamente eso: hasta ahora no hemos hallado inequívocamente una evidencia que afirme o, en su defecto, niegue por completo una u otra cosa. Hasta hace unas décadas solamente creíamos que no podría haber planetas en torno a otras estrellas y, en cambio, a día de hoy hemos descubierto miles de ellos con nuestros telescopios en otras regiones de nuestro hogar cósmico. Ese es el panorama de esta ciencia sin añadir que hemos descubierto planetas en otras galaxias; eso ayuda, como dije más arriba, a confirmar y verificar lo que ya sabíamos del universo: teorizábamos que, como la nuestra, debía haber galaxias que tuvieran planetas que orbitaban otras estrellas parecidas o distintas a nuestro sol, galaxias que tuvieran los mismos objetos astronómicos como los que existen en la nuestra. Esto me constriñe a pensar que la vida debe ser algo más común y frecuente de lo que nuestros telescopios han podido detectar hasta el momento. Considerando este asunto, es más probable que la respuesta a la pregunta sobre la existencia vida en otros mundos se incline más hacia la evidencia que a la duda. Aunque las probabilidades de que esto vayan en aumento, solamente el tiempo nos dirá quién tiene la razón: hace poco tiempo creíamos que no había más planetas y hoy hemos descubierto mucho más que solamente planetas ¿Qué nos deparara el futuro? Es algo que, queramos o no, vamos a descubrir en los años posteriores.     


[1] Se llaman extra-galácticos aquellos planetas que se encuentran ubicados en otras galaxias diferentes a la Vía Láctea. Véase: https://www.astrobitacora.com/primeros-exoplanetas-extragalacticos/

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿TIENE EL 'ANIME’ QUE VENIR DE JAPÓN PARA SER LLAMADO ‘ANIME’?

¿TIENE EL 'ANIME’ QUE VENIR DE JAPÓN PARA SER LLAMADO ‘ANIME’?[1] 

En primer lugar, hay que notar una diferencia básica, elemental, entre manga y anime. Manga es el equivalente japonés al dibujo de historietas de revistas originales del Japón; manga es como el dibujo de historietas originarias estadounidenses que nosotros llamamos comics en América y Europa. Etimológicamente hablando, la palabra anime es la abreviatura de la palabra animeshon, que es la palabra utilizada en el Japón para aludir a todo género de animación indistintamente de su procedencia.  
En ese orden de ideas, continuemos con la cuestión principal: ¿tiene el ‘anime’  que venir de Japón para ser llamado ‘anime’?
Si la respuesta es afirmativa, entonces tendríamos que decir que la pizza que se hace en Italia es la única que merece ese nombre: nada más alejado de la verdad. Aunque es cierto que la pizza proviene de ese país, no quiere decir, exclusivamente, que las pizzas que se cocinan en otras partes no sean tales simplemente porque no son hechas en Italia o porque no tengan la harina y los demás ingredientes que se usan allá. Otra analogía para para este asunto es algo cuya máxima celebración tiene lugar cada cuatro años: el futbol. Si me lo preguntas, estuve sorprendido al saber que el futbol tiene su origen en Inglaterra, y este deporte se practica en todos los países del mundo: existe el futbol colombiano, francés, la liga española, el futbol argentino, la Serie A (futbol italiano), premier league (futbol inglés), la bundesliga (futbol alemán), entre otros.
Si nos fijamos en lo anterior, nos damos cuenta que este deporte y que este platillo no toman su nombre del lugar donde se origina sino que su nombre proviene, directamente, de su esencia, es decir, de aquello que hace que algo sea eso y no otra cosa. Entonces, viene la pregunta: ¿Qué es lo que el anime sea y no otra cosa? Ante todo, tenemos que recurrir a la técnica para dibujar manga: todo lo que se realice con esa técnica se llama manga y su animado se llama anime, como ya mencioné arriba. Asimismo, no he tenido que documentarme mucho para darme cuenta que es, inútilmente, un tema controversial; los participantes de este debate se están ahogando en un vaso de agua en una cuestión tan sencilla como esta. Aunque debe notarse que el manga es producto de la cultura japonesa, es una técnica que puede ser usada por otras personas que no sean japonesas para hacer ese tipo de dibujo (por cierto, me cuento entre ellos porque yo también dibujo manga, y me gusta), así como si dibujara cartoon (que es una técnica de dibujo americana). Tratare de ser más claro en este sentido: el futbol también es tal tanto si se practica en Colombia como si se practica en España o Inglaterra, que es su país original.
Una muestra clara sobre la veracidad de lo que digo es el hecho que Marvel comics haya realizado una versión anime de Wolverine: sabemos que el origen de guepardo es de procedencia occidental; lo único que cambio aquí, realmente, fue la técnica en que lo dibujaron: un manga convertido en anime[2].  Siendo esto evidente, resulta inútil preguntarse si el dibujo tiene que venir, exclusivamente, del Japón para llamarse manga y, así, anime. No hace falta ser un fanático o experto en tiras de historietas para saber que Los hombres X son occidentales: hemos crecido sabiendo que Marvel es su creador original.

En consonancia con lo anterior, concluyo que el dibujo no tiene que proceder del Japón para llamarse manga y, en su defecto, anime.  








[1] http://fandom.wikia.com/articles/anime-japanese-poll?li_source=LI&li_medium=wikia-rail
[2] http://marvel.com/tv/show/171/wolverine_anime